Se afianza la dictadura en Venezuela

The Washington ExaminerPor Roger F. Noriega

El jueves, el líder venezolano Nicolás Maduro y la banda de delincuentes que toman decisiones en ese país, sofocaron cualquier esperanza para alcanzar una salida constitucional y democrática que habría permitido a los votantes reemplazar a su régimen represivo y deplorable. Las fuerzas democráticas del país están aglutinando a la gente para hacer frente a Maduro, cuyo gobierno es incapaz de resolver la escasez de alimentos y el caos social provocado por los casi 20 años de gobierno autoritario.

Hasta ahora, el presidente Obama ha preferido el “diálogo” entre el régimen y sus víctimas, incluso a costa de mantener a Maduro en el poder. Sin embargo, las recientes medidas antidemocráticas adoptadas por la línea dura del régimen son un desafío directo a Washington y a la comunidad internacional. Su respuesta determinará si Venezuela se inclinará hacia un camino violento o hacia la restauración de la democracia.

Desde que el Partido Socialista de Maduro (PSUV) perdió las elecciones legislativas nacionales de manera aplastante hace un año, ha abusado del poder ejecutivo y ha usado al judicial para desafiar el voto popular que dio a la oposición democrática una mayoría de dos tercios en la Asamblea Nacional. Dictámenes cuestionables por parte del Tribunal Supremo, que está repleto de partidarios del PSUV, han anulado prácticamente cualquier acto legislativo. En las últimas semanas, el presidente y el tribunal han decidido privar de fondos a la Asamblea y usurpar su autoridad en la aprobación del presupuesto nacional. Maduro también ha amenazado en repetidas ocasiones disolver la Asamblea Nacional.

Durante meses, la oposición ha buscado invocar, con muchos obstáculos, una provisión de la constitución que le permite a los ciudadanos participar en un referendo revocatorio para expulsar a Maduro y desencadenar una elección anticipada para elegir un sucesor. De acuerdo con una encuesta de finales de septiembre, cerca del 70 por ciento de los venezolanos votaría para expulsar a Maduro.

Hasta la semana pasada, el consejo electoral controlado por Maduro facilitó a regañadientes el referendo, mientras colocaba obstáculos burocráticos para retrasar el proceso. El jueves, sin embargo, las autoridades del PSUV anularon por completo el referendo, cancelando así una campaña de recolección de firmas que estaba a punto de empezar esta semana. Claramente, el régimen prefiere las repercusiones políticas de matar el referendo y evitar que millones de venezolanos se movilicen para repudiar a Maduro.

La Asamblea Nacional declaró el domingo una “ruptura del orden constitucional” y se movilizó para deslegitimar a Maduro. Así mismo, el liderazgo de la oposición ha llamado a una movilización masiva este miércoles. Mientras ciudadanos venezolanos protestan contra la represión política, una salida pacífica dependerá del apoyo que reciban del exterior.

Luis Almagro, Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, ha buscado aglutinar a la región para hacer frente a la crisis, sin expulsar o sancionar a Venezuela, pero buscando que el gobierno rinda cuentas en cuanto a sus compromisos de respetar la democracia y los derechos humanos. El viernes, Almagro dijo que había llegado el momento de tomar “acciones concretas” por parte del pueblo venezolano y la comunidad internacional.

Thomas Shannon, subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, ha estado trabajando durante años para evitar que una crisis se desate en Venezuela durante la administración del presidente Obama. Al prácticamente matar el referendo revocatorio, el régimen está apostando a que la estrategia de inacción de Obama no cambiará. No obstante, que diplomático de carrera le querrá explicar al próximo presidente de EEUU que la decisión de la administración saliente fue que la entrante reciba una crisis que empeora día a día?

Esta semana será crucial: ¿Saldrá el pueblo a las calles para exigir sus derechos constitucionales? ¿Los militares se pondrán de lado de la constitución o de criminales?¿Los gobiernos regionales—en especial aquellos con nuevos gobernantes democráticos en Argentina, Brasil y Perú—le harán frente a una nueva dictadura en Venezuela? ¿Podrá Estados Unidos adoptar una nueva estrategia, ahora que evitar el colapso parece prácticamente imposible?

Además de respaldar las acciones de la OEA, el gobierno de Obama debe tomar acciones en contra de los criminales responsables de suprimir la democracia—quienes temen que una transición los llevaría a la cárcel. El presidente debe instruir al Departamento del Tesoro que exponga y congele los activos de líderes del régimen que participan en el tráfico de drogas, el robo de los recursos del Estado y lavado de dinero. Las actividades delictivas del ex presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y el gobernador del estado Aragua, Tareck El Aissami, se han denunciado públicamente desde hace más de un año.

Obama también debe utilizar su relación con el régimen de Castro para facilitar el asilo de Maduro en Cuba. Por último, se debe advertir a la cúpula militar en Venezuela que no puede hacer uso de la fuerza para negarle a los venezolanos sus derechos constitucionales. Si profesionales de las fuerzas de seguridad en Venezuela hacen su trabajo, pueden ayudar a restaurar la democracia y la prosperidad en el país.

Mayor apoyo por parte de la comunidad internacional—incluyendo medidas inteligentes por parte de los EEUU para diezmar a cleptócratas notorios— puede ayudar a los venezolanos a alcanzar una transición pacífica, prevenir una confrontación sangrienta y resolver una crisis humanitaria. No es demasiado tarde para hacer lo correcto.

El autor fue embajador de EEUU ante la OEA y Subsecretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de 2001-05. Él es un investigador visitante en el American Enterprise Institute, y su firma Visión Américas LLC representa a clientes en EEUU y en el extranjero.

De click aquí para tener acceso a artículo original en inglés.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Subscribe to our newsletter!

Latest Tweets by @IASecurity

Videos Featuring Our Experts

Kingpins and corruption: Targeting transnational organized crime in the Americas Roger Noriega on the Crisis in Venezuela: The world's response | IN 60 SECONDS

Venezuelan crisis: A brief history by Roger Noriega | IN 60 SECONDS

WAC Philadelphia: Latin America’s Role in 2017 and Beyond, feat. José R. Cárdenas

Promo for CNN's AC360°: "Passports in the shadows", feat. Roger Noriega

Ambassador Roger Noriega on PBS NewsHour discussing U.S.-Mexico relations under Trump

José Cárdenas Interview with Opinion Journal: "Hungry in Venezuela"

Ambassador Noriega Analyzes President Obama’s visit to Cuba on PBS’ ‘Newshour’

About

During the last several decades, the United States has invested billions of dollars in trying to help the governments of Latin America and the Caribbean deliver better lives for their citizens. This has meant helping them increase internal security by combating the illicit growing and trafficking in narcotics and the activities of terrorist groups, as well as helping them to shore up their democratic and free market institutions.

Unfortunately, in recent years, continued progress in these areas has been threatened, not least by the elections of radical populist governments in Venezuela, Bolivia, and Ecuador. These governments have instituted retrograde agendas that include the propagation of class warfare, state domination of the economy, assaults on private property, anti-Americanism, support for such international pariahs as Iran, and lackluster support for regional counter-terrorism and counter-narcotics initiatives.

We are a group of concerned policy experts that fear the results of these destructive agendas for individual freedom, prosperity, and the well-being of the peoples of the region. Our goal is to inform American policymakers and American and international public opinion of the dangers of these radical populist regimes to inter-American security.