Marcelo Ebrard: Incongruente y poco democrático

Felipe Trigos-01A unos meses de que termine su gestión como jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard ha pasado a ser la estrella del momento y a ser aclamado por la prensa, intelectuales y fanáticos para portar el estandarte de las “izquierdas” en México.

Se ha dicho en un sinnúmero de ocasiones que Ebrard representa a la “izquierda progresista” que México necesita para que el  Partido de la Revolución Democrática (PRD) gane la presidencia de México.

No obstante, uno debe preguntarse de donde viene la idea que cataloga a Ebrard como un político de izquierda y como el próximo mesías de la causa izquierdista en México.

Ebrard, como la mayor parte de los perredistas en México, viene de esa camada que perteneció al partido hegemónico, Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó a México por mas de setenta años.

Marcelo Ebrard fue asesor de Manuel Camacho Solís cuando fue jefe de gobierno del Distrito Federal, fue miembro del congreso por el PRI y luego desertor de este partido para unirse al Partido de Centro Democrático (PCD) creado por Camacho Solís para revelarse en contra de los viejos dinosaurios que lo hicieron a un lado como a Ebrard.

Cabe recordar que Camacho Solís, quien se puede considerar como padre político de Ebrard, eso uno de los priistas mas controversiales que aspiro fuertemente por la candidatura a la presidencia en 1994. Candidatura que le fue otorgada al político Luis Donaldo Colosio, quien fuera asesinado en marzo de ese mismo año.

Tanto Camacho como Ebrard, fueron cambiando sus matices políticas y pasaron de ser priistas recalcitrantes a miembros de un partido que optó por refugiar a miembros del PRI que no fueron incluidos en el banquete político de sus respetivos tiempos y circunstancias. Los dos se convirtieron en asesores y allegados del también jefe del gobierno del Distrito Federal y dos veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

López Obrador, Camacho Solís, y Ebrard, comparten la misma historia de haber salido del PRI al no haber visto cumplidas sus ambiciones. Pero, mas allá de eso, comparten la misma ideología populista , demagógica y antidemocrática que desgraciadamente caracteriza al PRD desde sus inicios.

No podemos olvidar que los tres rechazaron los resultados de las elecciones presidenciales del 2006 y del 2012, argumentando fraude y la participación de “mafias” políticas que alteraron el resultado en las urnas para darle la victoria a Felipe Calderón hace seis años y a Enrique Peña Nieto este año.

Sin pruebas, argumentos validos y rechazando la voluntad popular de millones de mexicanos, el trio perredista se ha dedicado desde hace muchos años a despreciar las instituciones que les dieron el poder como jefes de gobierno del Distrito Federal.

En su mente las elecciones solo son justas cuando ellos ganan y no cuando pierden, demostrando así la falta de convicción democrática e institucional que tanto presumen defender.

Ahora nos vamos a la parte ideológica que tanto dicen representar.

Empecemos por definir que representa a un político de izquierda moderno. Históricamente el termino “izquierda”, en lo que se refiere a política, data desde los orígenes de la revolución francesa, donde se buscaba una sociedad igualitaria, con ideas progresistas, anticlericales, nacionalistas y con matices socialistas.

Con la llegada de Marx y su manifiesto, estas ideas se radicalizaron aun más y los conceptos de comunismo y socialismo tomaron forma para definir lo que hoy en día conocemos como izquierda.

Si tratamos de catalogar a Marcelo Ebrard dentro de los parámetros que definen las tendencias políticas, podemos encontrar que su perfil carece de una ideología definida tanto como de izquierda, centro o derecha.

Sus políticas mas bien representan un amalgamiento de ideas priistas de los setenta con matices de ideas “progresistas” de políticos como Cristina Fernández de Kirchner, Rafael Correa y hasta López Obrador en términos de populismo y demagogia.

Sin duda, Marcelo Ebrard es un excelente administrador público que supo capitalizar la imagen moderada que le fue otorgada por los medios y la popularidad que López Obrador le dejó en el Distrito Federal.

Por que entonces se le considera de izquierda?

Es cierto que pertenece a un partido que se autodenominó como de izquierda y fundado por ex priistas como Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo.

También es cierto que en su gestión adopto medidas para permitir el matrimonio del mismo sexo y legalizar el aborto. Medidas, que en general, si se acercan al la ideología de un izquierdista en la política moderna. Pero, más allá de estas políticas, por que se define o cataloga a Ebrard como el próximo Lula o Bachelet de México?

La respuesta este quizás en que la sociedad mexicana quiera encontrar un contraste entre las políticas “conservadoras” del Partido Acción Nacional (PAN) y las políticas de “centro izquierda” que ha implementado el PRI a lo largo de su historia. Pero para el infortunio de sus seguidores y de aquellos que aspiran a que un presidente de izquierda llegue a la silla presidencial, es difícil ver como puede considerarse a Ebrard como un representante de la izquierda o hasta un representante y defensor de las instituciones democráticas mexicanas.

Por segunda ocasión en menos de seis años, Marcelo Ebrard se ha negado a admitir el triunfo legitimo del presidente electo de México y la voluntad de más 19 millones de votantes que ungieron a Enrique Peña Nieto como próximo presidente de México.

Es importante recalcar que el PRD esta tan obsesionado con la presidencia que solo impugna la derrota de López Obrador y no la de otros candidatos. Gracias a esta elección el PRD se posicionó como la segunda fuerza política en México.

Es esta la voz de la “izquierda progresista” en México que todos glorifican y promueven para el 2018?

Si es así, México debería redefinir lo que considera como izquierda, democrático e institucional, pues López Obrador, Camacho Solís y Ebrard, representan todo aquello que va en contra de una republica democrática apegada a derecho y la los beneficios de una democracia saludable.

 

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