López Obrador: Incitación a la Violencia

Felipe Trigos-01

Por Felipe Trigos

López Obrador se mantiene firme en su curso rijoso, antidemocrático y populista con tal de conseguir el poder que el pueblo no le ha conferido con su voto.

Si bien es cierto que la elección del 2006 ha sido una de las más disputadas en la historia contemporánea de México, los alegatos de López Obrador sobre la ilegalidad de la elección nunca pudieron ser comprobados ni por su campaña ni por sus asesores legales.

AMLO, como es conocido en México, se autoproclamó como ‘Presidente Legítimo’ días antes de que el presidente constitucional tomara posesión en la cámara de diputados. Este acto por si solo, confirmó la falta de institucionalidad y democracia que caracterizan al ‘izquierdista’ mexicano. Acto seguido y por los próximos seis años, López Obrador se dedicó a polarizar y a dividir a la izquierda Mexicana en grupos de choque que solo buscaron, y en muchos casos consiguieron, bloquear reformas de suma importancia para el desarrollo de México.

En las últimas elecciones, el supuesto Presidente Legítimo, parece haber olvidado que la reelección en México no existe y optó por lanzarse de nuevo como candidato por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Esta vez, sin embargo, se encontró con un pueblo que no estaba tan conforme con su ideología populista y demagógica, y tuvo, por lo menos momentáneamente, que cambiar el tono de su campaña y hacer un llamado a optar por una ‘Republica Amorosa’.  Mensaje que el mismo se dedicó a desdeñar desde que inició su carrera política en los años setenta.

Con consignas, insultos y mensajes incitando a la violencia, López Obrador nuevamente adoptó prácticas políticas que han ayudado a líderes como Hugo Chávez y Rafael Correa a polarizar a sus países y hacerse del poder a costa de la estabilidad política y social de sus respectivos países.

A pesar de que millones de mexicanos le dieron su voto, López Obrador una vez más fue incapaz de convertirse en presidente de México y tratar de hacer de este país una dictadura a la Chávez, Correa u Ortega.

Siempre en sus raíces antidemocráticas, López Obrador una vez más negó la validez de las elecciones y desconoció la victoria del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto. López Obrador se comprometió a luchar contra el presidente y evitar que la sucesión en México se de pacíficamente. Ha hecho varios pronunciamientos para que el pueblo se ‘levante’ el primero de diciembre y se proteste por la asunción del nuevo presidente.

¿Que se puede esperar de López Obrador en el próximo sexenio?

Después de perder la elección por segunda ocasión y finalmente separarse del PRD, López Obrador se alinea hacia la creación de un nuevo partido de ‘izquierda’ que contará con el apoyo de los miembros más radicales de la izquierda en México.

Este partido se encargará de movilizar a sindicatos y grupos de choque que solo buscan incitar a la violencia.

En el próximo sexenio podremos ver a un López Obrador cada vez con menos poder político pero con más audacia para provocar a la autoridad e incitar actos que pueden causar muertes y violencia generalizada.

Su misión será la de convencerse a si mismo que él es relevante y que representa una opción, que aunque ha sido dos veces rechazada, pueda darle a México eso que el llama ‘Regeneración Nacional’, que no es otra cosa más que retorica populista escondida bajo el velo de la justicia social. Tal y como los dictadores de la región engañan a sus pueblos y se perpetúan en el poder.

El pueblo de México afortunadamente no cayó en la tentación de estas ideas anacrónicas y antidemocráticas.

Si bien el regreso del PRI causa miedo e incertidumbre, por lo menos podemos esperar que los próximos seis años no estarán llenos de expropiaciones, redistribución, demagogia, intolerancia y la búsqueda de la reelección de un líder popular que solo busca intereses personales.

La obsesión por el poder de López Obrador y el peligro que representa para las instituciones, la estabilidad y la democracia comprueban lo que se dijo de su persona hace seis años: López Obrador es un peligro para México y para el progreso de sus habitantes.

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