Entre insultos y gritos, avanza el pacto con Irán

| Wednesday, February 27th, 2013 | No Comments »

La NacionPOR LAURA SERRA

Fueron siete horas de tensión, en las que oficialismo y oposición se repartieron, a los gritos, chicanas, insultos y acusaciones. El canciller Héctor Timerman se sumó a la pelea frontal al disparar irónicas críticas contra la UCR y el macrismo. El final era cantado: los diputados oficialistas impusieron su dictamen, que ratifica el acuerdo con Irán por el atentado contra la AMIA, y la oposición se retiró indignada. Del debate sólo quedaron los ecos de la batalla.

El escenario fue el plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores, Asuntos Constitucionales y Justicia de la Cámara de Diputados. Allí concurrió ayer el canciller Timerman para defender, una vez más, el polémico memorándum que el gobierno de Cristina Kirchner suscribió con Irán, por el cual se propone crear una Comisión de la Verdad que revisará todo lo actuado por la justicia argentina en la causa del atentado de 1994, que provocó 85 muertes.

El oficialismo pretende convertirlo en ley hoy en el recinto: para eso, ya se habría asegurado el quórum con la reasunción de dos diputados kirchneristas que habían dejado el Congreso para cumplir funciones ejecutivas en sus provincias.

En este clima caldeado, Timerman se presentó con un discurso calcado del que pronunció hace 15 días en el Senado: insistió en que por primera vez el juez federal de la causa Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman tendrán la oportunidad de interrogar a los funcionarios iraníes acusados del atentado, lo que permitirá destrabar la investigación, que, a su juicio, “está paralizada”.

“Sin este paso [la declaración indagatoria] será imposible avanzar hacia el juicio oral y la formulación de condenas”, insistió el canciller.

Al escucharlo, el jefe de bloque de diputados de la UCR, Ricardo Gil Lavedra, reaccionó indignado. “¡Eso es falso! ¡Basta de verso! La causa está trabada porque Irán se niega a extraditar a los acusados a la jurisdicción argentina. ¡Con la indagatoria [de los acusados] se termina todo!”, exclamó. Hizo suya la preocupación central y unánime de toda la oposición y de los familiares de las víctimas: que con este memorándum Interpol deje sin efecto los pedidos de captura internacional (notificaciones rojas) que pesan sobre los funcionarios iraníes imputados.

Siempre flanqueado por el presidente de la Cámara, Julián Domínguez, Timerman insistió en que sólo el juez de la causa puede desactivar estas notificaciones, pero la oposición insistió con sus sospechas. “Yo quiero que haya un juicio oral, no tenemos otros intereses. ¡No como ustedes que, cuando fueron gobierno, le vendían cereales [a Irán]!”, exclamó.

Sobrevinieron gritos y abucheos del coro radical. “¡Desde 2006 ustedes aumentaron el comercio con Irán en más de mil por ciento!”, bramaron. Gil Lavedra revoleó una copia de la página web de Cancillería en la que se revela que el Gobierno vendió reactores nucleares a Irán en 5 millones de dólares.

“Eso es un error, imposible”, balbuceó Timerman. El canciller ya se mostraba visiblemente molesto. Pero hubo un pasaje del debate que lo sacó de las casillas. Fue cuando el jefe del bloque Pro, Federico Pinedo, advirtió que difícilmente Irán acepte la jurisdicción argentina y que, por ende, las declaraciones indagatorias no serían viables.

“¿Fue una exigencia de Irán firmar el memorándum el día del Holocausto?”, preguntó Pinedo. Timerman estalló. “¡Es una vergüenza, jamás creí que usted caería tan bajo al preguntarme esto! ¡Retire sus palabras, diputado Pinedo!”, exigió el canciller.

Otra vez el griterío. Felipe Solá intentó mediar, pero el ultrakirchnerista Carlos Kunkel lo interrumpió a los gritos. “Callate, pelotudo”, respondió Solá en medio de la turbulencia. Pero, lejos de aplacarse, la tensión prosiguió y llegó al clímax cuando, al promediar su discurso, el jefe de bloque de diputados oficialistas, Agustín Rossi, criticó a la oposición por su embestida contra el canciller y acusó al macrismo de encubrir al ex jefe de la Policía Metropolitana José “Fino” Palacios.

La diputada Laura Alonso (Pro) reaccionó indignada. “¡Callate, atorranta!”, le gritó el diputado ultrakirchnerista y jefe de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque. La legisladora saltó como un resorte. “¡Parate y decilo otra vez. Sos un cagón!”, respondió Alonso.

Aquél fue uno de los pasajes más tensos. También el que protagonizó la diputada Elisa Carrió (Coalición Cívica). “Usted me ha entregado, siento que ha entregado al pueblo hebreo y siento que ha entregado al pueblo argentino, y que hubiera renunciado antes de firmar esta vergüenza”, le dijo a Timerman, que alguna vez -hace ya 10 años- integró su fuerza política. Esta vez no hubo gritos en la sala. Sólo silencio.

RECHAZO DE ENTIDADES Y FAMILIARES
La DAIA, la AMIA y buena parte de las agrupaciones de familiares de las víctimas ratificaron ayer su rechazo al memorándum entre la Argentina e Irán, al insistir en que consagrará la impunidad de los funcionarios iraníes acusados de perpetrar el atentado. Ante el plenario de las comisiones, el presidente de la DAIA, Julio Schlosser, advirtió que las dudas respecto del memorándum continúan y que, en estas condiciones, “no puede ser acompañado”.

A su turno, el presidente de la AMIA, Guillermo Borger, advirtió que avanzar con este tratado “es asociarnos con el Estado teocrático de Irán, someter a nuestra justicia y olvidar a los 85 muertos”, e instó a los legisladores a votar “por conciencia y no por obediencia debida”.

“Éste es un paso adelante, pero hacia el precipicio”, sentenció.

Laura Ginsberg, de la Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA, insistió en que el acuerdo será como “una ley de punto final” y advirtió que “hay otras salidas, como desclasificar los archivos que hoy, todavía, se mantienen secretos pese a lo que prometió el Gobierno”.

También expresaron sus críticas otros representantes de las víctimas, entre ellos, Luis Czyzewski. “La intervención de la ONU hubiera sido muchísimo mejor que este engendro jurídico”, sostuvo. En las antípodas, Gerardo Beer, de la agrupación 18-J, apoyó el acuerdo y dijo que es “una lucecita al final del túnel”.

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